Loro, no te acostumbres a la felicidad

Humano: Solo de mirarte siento rabia y tristeza, ¿por qué lo has hecho?

Loro: Déjame tranquilo, ni siquiera hoy logras entenderme.

Humano: Bueno, si te sirve de consuelo, ni yo mismo logro entenderme. Por qué no mejor hablamos y tal vez así algo bueno salga de todo esto. Empecemos, seguramente estarás pensando el porqué hoy no estas en mi hombro, el porqué ahora no puedes picotear suavemente mi oreja, ni empujar con tu cabeza mi cuello. Pero antes de me que digas algo te pido por favor que nos comportemos como adultos, así que no empecemos con sentimentalismos. Recuerda que tus parientes (puede que cercanos) sobreviven ahí fuera sabiendo que cada día puede ser el último. Anda, se fuerte, todos tenemos que serlo en algún momento.

Loro: Un loro rojo, uno blanco, uno verde, uno azul con amarillo, cada vez querías más. Yo, ya no era suficiente para ti. Te engañabas a ti mismo, y te excusabas con los demás diciendo que otro loro sería bueno para mi. Pero en el fondo sabes que no era más que parte de tu propio ego, de esa necesidad de coleccionar.  Tu propia ambición llegó a desbordarte ya no había espacio, ni tiempo, ni paciencia para tantos.

Humano: No seas así, bien sabes cuanto te he dado… cuantas veces he limpiado tu jaula, cuantas veces he soportado tus molestos chillidos por la mañana, cuantas veces aguanté tus picotazos.

Loro: Yo no decidí estar en tu casa, has sido tú. Tu lo has decidido todo por mi; que debía comer, que por pereza siempre era lo mismo, la hora a la que debía dormir, cuando podía comunicarme y cuando no. Hoy me avergüenzo de mi mismo, pues he olvidado mi propia naturaleza para hacerte sonreír.

Humano: Loro, debo serte sincero soy humano y es de humano equivocarnos. Pero debo decirte que también es tu culpa, no debiste acostumbrarte a la felicidad. Cuan ingenuo has sido al creer que este mundo que conoces podría ser tu mundo para siempre. La crueldad ronda por las calles, esta siempre presente y el mundo que he diseñado para ti no es más que parte de una ilusión para hacerme a mi mismo feliz.

Loro: Gracias por la sinceridad, gracias por sentarte a mi lado, gracias por querer hoy ayudarme. Pero puede que ya sea tarde… ya me has quitado la poca dignidad que me quedaba, ahora toma:

 ¡quédate hasta con mis plumas!

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-Dialogo inspirado en la película “La habitación” (Room, 2015) y en los planetas que visitó el Principito. Un hipotético caso, que puede ser la realidad de algunos loros.

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Forzando a mi loro a que haga algo que él no quiere

Empatizar con un animal que has decidido tener en cautividad no es una opción sino una obligación. Un animal que vive en cautividad tiene muy limitada su libertad de decisión. Su vida depende en gran medida de nuestra “generosidad”. Los cuidados básicos son esenciales, pero indagar sobre la dignidad es clave para intentar entender la vida a través de los ojos de nuestra mascota. Es inherente en el ser humano fallar, es propio que cometamos errores, pero también es razonable que aprendamos de ellos, y para ello es necesario una segunda oportunidad, y eso parecen entenderlo muy bien nuestras mascotas.

Vulnerar la dignidad de un ser humano es algo ampliamente rechazado, pero violar la dignidad de un animal muchas veces se pasa por alto.

Hoy mi barco parte de mal puerto pues indagar sobre la dignidad animal es arrojar piedras sobre mi propio tejado. Ya que tengo alojada en mi casa una especie exótica (especie introducida por el hombre en un ambiente diferente al de origen), que si bien es cierto que ha nacido en cautividad de forma legal, no deja de ser eso: un animal exótico habituado a vivir en cautividad.

ara-araraunaLos animales considerados domésticos (gatos, perros,…) son el resultado de una larguísima adaptación al ser humano y al ambiente de cautiverio. Siglos de selección artificial han dado como resultado cambios genéticos, que han favorecido especies “con una supuesta naturaleza dócil”. En el caso de los loros esta domesticación es comparativamente muy reciente.

Es probable que el loro que tengo en mi casa sea el bisnieto (por decir algo) de un loro que alguna vez vivió en libertad en las selvas del amazonas. Ese pasado no tan remoto sé que sigue muy latente en sus genes, y como bien pude comprobar el año pasado, un susto y adiós a mi pájaro. Pues éste ante un ruido extraño siguió su instinto de supervivencia y decidió que había más seguridad en aquellos cielos de la libertad, que en lo que yo le había asignado como su hogar. Debo añadir que gracias a un vecino mi loro pudo volver a casa.

Parto del anterior pensamiento ya que no pretendo jugar a una doble moral. A veces olvidamos que nuestros loros europeos (o de cualquier otro continente que sea distinto al de origen de la especie) son descendientes de un loro que una vez vivió en libertad; un loro que sobrevivió a un largo viaje mientras que seguramente muchos de sus compañeros no lo hicieron (las cifras de loros muertos por el estrés de una exportación, y más si es ilegal… son aterradoras).

ara-severaEs muy común escuchar frases como : “no sé que le pasa a mi loro, ha empezado a ser agresivo, ahora ya no quiere estar conmigo, por más que le intento tocar con cariño solo recibo picotazos”. Inmediatamente viene a mi cabeza la imagen de aquel loro revoloteando por su jaula intentando encontrar una escapatoria a esa mano que insiste en acariciarle, cuando él no quiere. Es ahí cuando el respeto mutuo se pierde y puede dar paso a una agresión por parte del animal. Pues cuando todas las características de defensa frente a la depredación se anulan (huida/camuflaje) no existe otra respuesta que la lucha.

Ofrecer una vida digna dentro de lo que la cautividad permite, es una obligación que hemos adquirido al tener cualquier mascota. Respeta los espacios y los momentos. Si no quiere hacer algo, no le fuerces, ten paciencia y lee su lenguaje corporal. Aunque haya nacido en cautividad su naturaleza salvaje sigue estando en la esencia de su ser, y de ella aún nos queda mucho que aprender

¿Has muerto de viejo o de tristeza?

¿Has muerto de viejo o de tristeza? Te has ido y no podido preguntártelo… ¡Qué ingrato eres haciéndome eso a mi! Yo, que te di un enorme jaula. Yo, que escogí cada día tus alimentos, tus juguetes y hasta el día en que debías bañarte.

¡Egoísta eres muy egoísta! Me dejas un gran vacío. Heme aquí cuestionando si lo he hecho bien, si he sabido darte todo lo que necesitabas para ser feliz.

Aún recuerdo cuando llegaste a casa sin emplumar, y comías de aquella jeringuilla, qué bonito era verte en medio de mi confortable salón suplicando por un poco más de comida. No llegaste agradecerme que te haya evitado ese mal trago de estar con tus padres, de tener que lidiar con otros hermanos hambrientos que podían haberte dejado sin comida.

¡He sido tu héroe, y tú has vivido a cuerpo de rey! Hoy me dejas tan solo un puñado de plumas y un papel pintado en la pared con esa bonita selva que pegue para que te sintieras como en casa.

Vaya picotazos me llevé, vaya chillidos aguanté, cuantas ganas reprimí de no dejarte ir por la ventana, pues sabía que no podrías vivir sin mi, pues al final estas domesticado, porque tú, eres parte de la fabrica de loros, eres parte del capricho humano que anhela tener la naturaleza en casa sin importar el precio.

Critiqué a quienes roban loros de los nidos, esos loros que si tienen alma y que no son iguales que tú, porque tú, solo eres el vago nieto de un loro que un día vivió en libertad, y que vino a mi país en un tráfico “legal” de especies arrebatadas de su hábitat.

No sabes lo afortunado que fuiste,… y ahora yo muero de melancolía enfrentándome a la realidad y escondiéndome detrás del sarcasmo, pues necesito creer que has muerto de viejo y no de pena, y así mi conciencia quedará limpia.

plumas

Gasto, critico, luego existo!

¿Has visto alguna vez como tu loro disfruta más con ese canutillo de papel higiénico que con aquel costoso juguete? Si, aquel que continua colgado en su jaula y lo único que hace es acumular suciedad. En un mundo globalizado donde las imágenes dan la vuelta al mundo en cuestión de segundos, ahí estamos nosotros, los que pregonamos amar la naturaleza pero luego derrochamos recursos (naturales) para ofrecer una artificialidad cercana a lo natural.

loro con canutillo

El 26 de junio de 2015, el periódico EL MUNDO publicó una noticia titulada “Animales que generan millones”, en los párrafos de dicho artículo, se podía leer que el negocio montado alrededor de las mascotas había generado en España, la friolera cantidad de 2200 millones de euros, habiendo crecido un 3% en medio de la crisis. Todo esto no sería escandaloso para mí, si no viviéramos en un mundo de usar y tirar. Donde hasta las mascotas se usan y se tiran.

Hoy quiero hablar de aquellos supuestos amantes de la naturaleza, esos que suelen dar clases magistrales y mirar por encima del hombro, pero luego no tienen reparo en sacar ese guacamayo azul y amarillo de su casa, para luego comprarse un yaco, a esos, yo les llamaría: cínicos coleccionistas de loros.

Pero vamos aún más allá, a esa adquisición que se disfraza de solidaridad con la naturaleza. Me refiero a esas personas que se cuelgan medallas por llevarse al salón de su casa cotorras nacidas en libertad, y hablo de aquellas cotorras nacidas en España, esas inocentes exóticas invasoras. Pero os digo: no somos los dueños de la naturaleza, no somos quienes para decidir destinos, de hecho esas cotorras acabaron donde están, porque alguien se las llevo a su casa y luego se canso de ellas. La vida de un loro es muy larga y conozco de primera mano como suelen acabar las cosas para muchos (por más maravillosas intenciones que supuestamente se tienen al principio).

manos pájaroLa solidaridad no va de la mano con secuestrar a alguien de su entorno conocido. Salvar vidas no es llevarte un nido al salón de tu casa, eso no te hace mejor persona, te hace cínico. Quién ha nacido en libertad debe vivir y morir en libertad, aunque sea al menos un único día. Pero así somos los humanos metemos las zarpas en todo, y luego las cosas acaban como acaban.

Y peor aún, esas mismas personas no tienen reparos para señalar y soltar generalidades que se acercan más a la discriminación, que a la crítica constructiva. Son capaces de criticar a Suramérica lo que luego ellos promueven aquí, incongruencias de la vida.

Y volvemos al principio, así es como gastamos 20 euros en un juguete, pero nuestro loro se divierte más con el canutillo de papel higiénico que solemos tirar a la basura.

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“Créete de los que buscan la verdad. Desconfía de los que aseguran haberla encontrado”.

André Gide

Loro, ya no encajas en mi plan de vida

Loro, ésta es mi casa y eres tú el que debe irse.

Hoy me encuentro a mí mismo tirando de ese delgado hilo llamado dignidad. Intentando entrar en la jaula para ver la vida a través de los barrotes y percibir lo que se siente cuando otros deciden por ti.

Pintando con palabras el hipotético retrato de una adicción, Loros.

Yaco triste (1)Un día desperté y los pájaros estaban cansados, estaban tristes y gritaban a pesar de que nadie pudiera entenderles. Su desdichada voz solo significaban ruido para mí. Es probable que esas columnas que han sostenido nuestra relación simplemente hayan cedido ante el vaivén de un mundo modificado a mi antojo, muy lejos de lo natural.

Al parecer se trataba de una casa mal construida, incluso desde los cimientos. Una casa donde hasta el suelo estaba cansado de soportar nuestro propio peso, estaba exhausto de sentirse pisoteado una y otra vez.

Y muy a pesar de que cuando llegaste a casa juré quererte para toda la vida, hoy sé que no me estoy equivocando. Sé que es mejor abandonar la lucha y dejarlo todo atrás. Seguir adelante, cada cual por su camino. Todo lo que hemos vivido ya es historia. Pero hay un problema, ¡ésta es mi casa y eres tú quién debe irse! Tienes que partir. ¡Vete! Aprovecha la migración de esa bandada de pájaros salvajes. Sé que mi alma (si es que la tengo) sentirá tristeza, pero también alivio.

IMG_20150628_180815Debes saber querida amiga que vas a un lugar diferente con personas distintas. Estarás aterrada y tu pequeño corazón latirá muy rápido. Tan solo podrás limitarte a observar ese nuevo mundo. Puede que algún día les sientas como tu familia, pero hoy serán extraños y tú sentirás miedo por tu condición de presa. Siento tener que decírtelo, pero el tiempo será cruel, pasará lento cuando quieras que vaya deprisa.

Es tan frágil la vida, son tan frágiles nuestros sentimientos. Al final el mundo seguirá girando (y eso me gusta porque yo sólo quiero sonreír). Y mientras, tú, la más preciosa de todas las gemas ya no estarás a mi lado y otro viento moverá las alas del molino donde habitas.

Dedicado a todos los loros que cambian de hogar porque no encajan en nuestro egoísta plan de vida.

Un loro para principiantes

Dicen que hay una especie de loro para cada persona, cada casa, e incluso para “iniciarse”.

Con ciertos matices puede que sea cierto, pero resulta un tanto paradójico, ¿debe el precio/tamaño condicionar al comprador?

Nos hallamos en el punto de partida de todo aquel novato que quiere iniciarse en este mundo. ¡Quiero un loro en mi vida! Así que nos ponemos en la tarea de buscarlo. Es aquí cuando alguien nos dice: “lo más aconsejable es uno pequeñito”,  y sale a la luz la palabra AGAPORNI  ó PERIQUITO AUSTRALIANO.

mundoagaporni

Otto de la página Mundo Agapornis

Aquel pequeño lorillo de diversos colores, que se suelen encontrar en las pajareras en jaulas de 4 o 5 (por poner un número y quedarnos cortos) resulta ser el loro perfecto para el entrenamiento de su dueño. Por creencia popular, y para desdicha suya (pues todos cometemos errores sin querer) dicen que son los loros que “mejor” soporta las calamidades.

Con ese pensamiento te vas a una pajarería y unas horas más tarde llegas a casa con el “kit loro” (dependiendo de nuestro capital y lo habilidoso que haya sido el vendedor) esto incluye: jaula, pienso y/o semillas, con mucha suerte algún juguete… y es aquí cuando te das cuenta que no sabes nada de aquel individuo, salvo lo poco que te ha contado el vendedor de la tienda, así que te pones como loco a buscar respuestas, y es ahí cuando salta la típica primera pregunta de novato: ¿es macho o hembra? (pregunta inocente pero crucial, pues necesitamos urgentemente ponerle un nombre a nuestro nuevo amig@) y compartimos una foto en las redes sociales preguntando si alguien sabe el sexo… sin aún saber que la mayoría de loros no presentan diferencias físicas entre ambos sexos, por lo que subir una foto en Facebook esta muy lejos de resolver nuestra duda. Seguir leyendo

El simple placer de romper las cosas

Una de las mayores aficiones de Lana, mi guacamayo maracaná, es adentrarse en mi armario. Si la puerta está abierta, vuela y se mete rápidamente entre camisetas y pantalones. He aprendido que resulta todo un peligro, pero sólo para mi ropa. Lana parece que tiene un radar para encontrar botones y cremalleras. Y disfruta quitándolos uno a uno. A modo de juego, también le gusta lanzar camisetas y verlas caer. Incluso puede que un día de estos deje de escribir post; pues el cable de mi portátil se encuentra algo picoteado.

Ese simple placer de romper las cosas entra dentro de lo que los expertos denominan forrajeo. Necesidad básica que en muy pocas palabras consiste en explorar su entorno con el objetivo de alimentarse. En el mundo de los amantes de los loros esto supone la felicidad si se trata de un juguete donde tiene que manipular e incluso descifrar para conseguir el alimento. Pero también significa tirarse de los pelos si se trata del mando de la televisión. Hace unos meses leía en un post de Evet Loewen (parrot blogger) sobre como algunas personas que tenían loros al final acaban siendo “menos materialistas”. Se habían hecho a la idea de que aquella bonita camisa de botones o aquel collar de piedras podría acabar siendo destrozado en unos pocos segundos.

He empezado a escribir este post desde el parque Casa de Campo de Madrid.

casa de campo

cotorras argentinasEn esta zona, muy cerca del centro de Madrid, actualmente resulta común caminar y encontrarse con cientos de nidos, donde escandalosamente conviven muchas cotorritas argentinas. Estas al igual que el resto de especies de loros, también disfrutan del placer de romper las cosas. Para un amante de los loros resulta bonito ver como vuelan sobre sus cabezas estos exóticos individuos, como manipulan ramas, picotean semillas y caminan en el césped rompiendo todo lo que encuentran en su paso en busca de alimento.

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Una presentación

LanaymaizMiles de anécdotas se han tejido alrededor de como cuidar a un loro mascota. Algunos comentan que el “pan con vino” permite que las palabras fluyan fácilmente (por cierto para aquellos que tengan curiosidad, no mal gastéis ese vaso de vino, pues no hay relación beneficiosa alguna entre el alcohol y los loros). Otros les dejan detrás de los barrotes de una minúscula jaula a como si de un adorno más de la casa se tratara. Pero unos cuantos (y cada día más) aman a estas maravillosas aves, y no escatiman en esfuerzos para hacer felices a los que consideran parte de su familia.
Loros del Maíz son pensamientos de un chico que ha sido domesticado por su loro mascota.