Terapia Ocupacional para loros

 

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Loro gris disfrutando de un trozo de fruta pinchado en una percha

La terapia ocupacional para loros es un concepto en auge, cada día se puede leer más en la literatura loruna o en los post de parrot bloggers internacionales. Es un tema del que hablaré más en futuros post. El fundamento es básico: sí tenemos en casa un loro mascota deberíamos proporcionarle el medio adecuado para desarrollar/mantener sus capacidades.

Por respeto a la naturaleza, sí tenemos alojada en nuestra casa una especie exótica, resulta importante conocer las características conductuales naturales de dicha especie. Además de ahondar en las condiciones de su hábitat natural, para así ofrecer en casa un entorno que favorezca su correcto desarrollo y mantenimiento. Un desarrollo que implica el paso por varias etapas. Y que dependiendo de la especie puede tratarse de meses (por ejemplo periquitos) o años (por ejemplo guacamayos).

terapia ocupacional 3Esto significa que debemos tener muy en cuenta la edad y la especie a la hora de promover ciertas actividades. Un loro sin emplumar no debería estar en el salón de casa, debería estar en el nido. Un loro que aún no es capaz de sostenerse en una percha no debería estar en una jaula, sino un nido con el sustrato adecuado para el correcto desarrollo de sus articulaciones. Un loro debería desarrollar sus capacidades sensoriales poco a poco y no ser expuesto a la luz, frío y ruido a muy temprana edad. Un loro juvenil debería poder contar con loros “tutores” de los cuales pueda aprender los comportamientos para ser un loro en toda regla.  Entre ellos, aprender a acicalarse correctamente, adaptar la fuerza de su pico a distintas necesidades, a comer de forma variada y sana. Pero sobre todo un loro debería aprender a convivir de forma armónica.

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¿Y que hacemos cuando estamos frente a un loro que no ha desarrollado adecuadamente sus capacidades motoras, sensoriales y cognitivas? Es ahí cuando sale a bailar la palabra terapia ocupacional para loros. No se trata de tener a nuestro loro entretenido, sino de fomentar actividades que permitan el desarrollo psicomotor en sintonía con la edad y la especie. Por ello cobran sentido los parques de juego, los juguetes diseñados para loros que al resolver un acertijos se obtiene una recompensa por descifrarlo o simplemente aquel juguete con el que nosotros y nuestro loro disfrutamos enormemente. Y es que tal vez ese niño que llevamos dentro aflora para dejarnos sentir ese simple placer de romper las cosas.

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childhood“Recuerdo que cuando tenía 8 años mis padres me regalaron unos cochecitos. Supongo que por aquel entonces pensaron ingenuamente que era lo suficientemente pequeño como para seguir jugando con este tipo de juguetes, y a la vez lo suficientemente grande como para ser cuidadoso con ellos, pues aquellos cochecitos habían pertenecido a generaciones anteriores. Generaciones que los habían tratado con la suficiente delicadeza como para que algún nieto muchos años después pudiera disfrutar jugando con ellos.

Unas semanas más tarde y quizás mi memoria me falle intencionalmente, puede que se tratara de días, aquellos cochecitos estaban rotos. En algunos las ruedas habían saltado por los aires y los otros simplemente habían cambiado de forma. Aquella ocasión no acabo muy bien para mi… os podéis imaginar la cara de mis padres tras ver lo que accidentalmente había ocurrido”.

Nico

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Una buena dosis de paciencia y tiempo

Una buena dosis de paciencia y de tiempo es justamente lo que se necesita para fomentar actitudes positivas en nuestro loro mascota.

Se dice que los primeros años de vida son vitales. Que incluso, la actitud y aptitud de nuestro loro mascota será el resultado del aprendizaje en los primeros meses de vida, de la interacción o no con otros de su misma especie, y de la relación (de dependencia o independencia) que establece con las personas. Pero, ¿y una vez pasan estos meses?sinceramente yo diría que esta idea esconde una gran verdad pero también muy relativa. Creo que los errores o aciertos de estos primeros meses marcan muchos rasgos, pero las experiencias a lo largo de los posteriores muchos más años, van matizando el comportamiento e influyendo en su aprendizaje.

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Intentando que diga algo más que “HOLA”

 

“El loro se paseaba triste y pensativo por las almenas de la torre más alta del castillo. Era un loro viejo y, por viejo, quizá también sabio. Así, había conseguido aquella sabiduría que sólo se adquiere con la tristeza como amiga y la soledad como hogar. Aprendió a hablar con un pirata de barbas trenzadas y teñidas de añil, ya hace muchos años, cuando no era un loro viejo ni, quizá, sabio”.
Fragmento de Cuento Infantil
El loro que olvidó hablar, de Roberto Sánchez

Para alegría de muchos (y también puede envidia de otros), algunos loros son precoces en este aspecto y con tan solo unos pocos meses ya repiten el famoso “hola”. Y digo “envidia” porque en muchos casos por más esfuerzos que realice su cuidador su loro no imita vocablo alguno. Vamos a ver que podemos hacer en estos casos.

lorosholaLos loros son animales altamente sociables, tienen la necesidad de comunicarse con su entorno, siendo esto muy necesario para su supervivencia. Esa interacción es en sí misma un proceso. Y se dice que para que dicho proceso sea efectivo, debe de ser bidireccional. Debe contener un mensaje (que se codifica). Y si existen “ruidos” en el entorno, gran parte de la información se confunde. Por tal razón si queremos comunicarnos con nuestro loro debemos analizar el entorno, así como la función que cumple dicha comunicación.

En cuanto a la comunicación verbal, las recomendaciones de los expertos se centran en varios aspectos: paciencia, tiempo y asociación. Y además que todo esto se de en un marco, en el que el ave se encuentre en disposición. Pero sobre todo que la situación no sea estresante para el loro.

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Curiosidades lorunas

Hablando ayer con un amigo éste me decía: “¡haz un top! en plan 10 cosas que no sabias… eso suele gustar mucho a la gente, seguro que lo petas”. Pues bien, hoy no es el caso… 🙂

Peroooo… lo que si haré, es comentar cosas que me han ido sorprendiendo acerca de los loros a lo largo de estos años. Cosas con las que seguro que más de uno se sentirá identificado.

guacamayo azulLa primera es que da igual el tamaño del loro o la especie para que aprendan a hablar. Prácticamente podemos encontrar en cualquier parte del mundo, un ejemplar de la mayoría de las especies que ha aprendido a imitar palabras y hasta frases enteras. “Susanita tiene un ratón” del Amazonas llamado Brenda es ya vírico en Youtube y Facebook. Una vez conocí a un periquito australiano que decía frases bastante largas “el lorito tiene hambre” “ruuuuu agua para el lorito” (hombre, también he de decir que había que prestar bastante atención, pues su voz era minúscula y lo decía a una velocidad de vértigo). También hay que decir que da igual el tamaño o especie, puede que algunos nunca lo consigan por más “holas” y más optimista que sea su cuidador.

lorogrisAlgo triste e inquietante es el comportamiento de automutilación que llegan a presentar algunos loros (¡se arrancan con el pico sus propias plumas e incluso la piel!) ya sea por estrés, parasitos, o alguna enfermedad. Particularmente os digo que existe cierto miedo dentro de mi, miedo de un día llegar a casa y encontrar a Lana con “el pecho al aire”. Ante estos casos hay que acudir inmediatamente a un veterinario. Seguir leyendo