Forzando a mi loro a que haga algo que él no quiere

Empatizar con un animal que has decidido tener en cautividad no es una opción sino una obligación. Un animal que vive en cautividad tiene muy limitada su libertad de decisión. Su vida depende en gran medida de nuestra “generosidad”. Los cuidados básicos son esenciales, pero indagar sobre la dignidad es clave para intentar entender la vida a través de los ojos de nuestra mascota. Es inherente en el ser humano fallar, es propio que cometamos errores, pero también es razonable que aprendamos de ellos, y para ello es necesario una segunda oportunidad, y eso parecen entenderlo muy bien nuestras mascotas.

Vulnerar la dignidad de un ser humano es algo ampliamente rechazado, pero violar la dignidad de un animal muchas veces se pasa por alto.

Hoy mi barco parte de mal puerto pues indagar sobre la dignidad animal es arrojar piedras sobre mi propio tejado. Ya que tengo alojada en mi casa una especie exótica (especie introducida por el hombre en un ambiente diferente al de origen), que si bien es cierto que ha nacido en cautividad de forma legal, no deja de ser eso: un animal exótico habituado a vivir en cautividad.

ara-araraunaLos animales considerados domésticos (gatos, perros,…) son el resultado de una larguísima adaptación al ser humano y al ambiente de cautiverio. Siglos de selección artificial han dado como resultado cambios genéticos, que han favorecido especies “con una supuesta naturaleza dócil”. En el caso de los loros esta domesticación es comparativamente muy reciente.

Es probable que el loro que tengo en mi casa sea el bisnieto (por decir algo) de un loro que alguna vez vivió en libertad en las selvas del amazonas. Ese pasado no tan remoto sé que sigue muy latente en sus genes, y como bien pude comprobar el año pasado, un susto y adiós a mi pájaro. Pues éste ante un ruido extraño siguió su instinto de supervivencia y decidió que había más seguridad en aquellos cielos de la libertad, que en lo que yo le había asignado como su hogar. Debo añadir que gracias a un vecino mi loro pudo volver a casa.

Parto del anterior pensamiento ya que no pretendo jugar a una doble moral. A veces olvidamos que nuestros loros europeos (o de cualquier otro continente que sea distinto al de origen de la especie) son descendientes de un loro que una vez vivió en libertad; un loro que sobrevivió a un largo viaje mientras que seguramente muchos de sus compañeros no lo hicieron (las cifras de loros muertos por el estrés de una exportación, y más si es ilegal… son aterradoras).

ara-severaEs muy común escuchar frases como : “no sé que le pasa a mi loro, ha empezado a ser agresivo, ahora ya no quiere estar conmigo, por más que le intento tocar con cariño solo recibo picotazos”. Inmediatamente viene a mi cabeza la imagen de aquel loro revoloteando por su jaula intentando encontrar una escapatoria a esa mano que insiste en acariciarle, cuando él no quiere. Es ahí cuando el respeto mutuo se pierde y puede dar paso a una agresión por parte del animal. Pues cuando todas las características de defensa frente a la depredación se anulan (huida/camuflaje) no existe otra respuesta que la lucha.

Ofrecer una vida digna dentro de lo que la cautividad permite, es una obligación que hemos adquirido al tener cualquier mascota. Respeta los espacios y los momentos. Si no quiere hacer algo, no le fuerces, ten paciencia y lee su lenguaje corporal. Aunque haya nacido en cautividad su naturaleza salvaje sigue estando en la esencia de su ser, y de ella aún nos queda mucho que aprender

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