El simple placer de romper las cosas

Una de las mayores aficiones de Lana, mi guacamayo maracaná, es adentrarse en mi armario. Si la puerta está abierta, vuela y se mete rápidamente entre camisetas y pantalones. He aprendido que resulta todo un peligro, pero sólo para mi ropa. Lana parece que tiene un radar para encontrar botones y cremalleras. Y disfruta quitándolos uno a uno. A modo de juego, también le gusta lanzar camisetas y verlas caer. Incluso puede que un día de estos deje de escribir post; pues el cable de mi portátil se encuentra algo picoteado.

Ese simple placer de romper las cosas entra dentro de lo que los expertos denominan forrajeo. Necesidad básica que en muy pocas palabras consiste en explorar su entorno con el objetivo de alimentarse. En el mundo de los amantes de los loros esto supone la felicidad si se trata de un juguete donde tiene que manipular e incluso descifrar para conseguir el alimento. Pero también significa tirarse de los pelos si se trata del mando de la televisión. Hace unos meses leía en un post de Evet Loewen (parrot blogger) sobre como algunas personas que tenían loros al final acaban siendo “menos materialistas”. Se habían hecho a la idea de que aquella bonita camisa de botones o aquel collar de piedras podría acabar siendo destrozado en unos pocos segundos.

He empezado a escribir este post desde el parque Casa de Campo de Madrid.

casa de campo

cotorras argentinasEn esta zona, muy cerca del centro de Madrid, actualmente resulta común caminar y encontrarse con cientos de nidos, donde escandalosamente conviven muchas cotorritas argentinas. Estas al igual que el resto de especies de loros, también disfrutan del placer de romper las cosas. Para un amante de los loros resulta bonito ver como vuelan sobre sus cabezas estos exóticos individuos, como manipulan ramas, picotean semillas y caminan en el césped rompiendo todo lo que encuentran en su paso en busca de alimento.

Cierro los ojos e imagino que estoy en una selva suramericana. Pero al volver abrirlos veo encinas y pinos, y un suelo repleto de hojas amarillas rojizas anunciando el otoño. Entonces se que estoy ante una especie que gracias a la gran adaptabilidad, reproducción y falta de depredadores naturales (dicen que el único que se encuentra en la ciudad es el halcón peregrino) se ha ido convirtiendo en lo que los biólogos llaman: especie exótica invasora.

periquitoTambién es común ver otras especies como este periquito australiano.

Vuelvo a cerrar mis ojos y vuelvo a pensar en esa maravillosa e imaginaria selva repleta de loros de todos los colores. Pienso en los ara macao (una de mis especies de guacamayo preferidas) e imagino alguna especie de lagarto que no pertenezca a esa imaginaria selva, una especie exótica invasora. Ese lagarto imaginario sobrevive en dicho entorno que no es el suyo, alimentándose de huevos de loros y usando sus nidos para dejar los suyos… ahora la historia cambia. Pues imaginar aquel reptil devorando huevos de ara macao me da mucha pena.

cotorras y palomasEn España la ley 42/2007 sobre patrimonio natural y la biodiversidad establece en uno de sus capítulos un plan de control y posible erradicación de especies invasoras. La inclusión de las cotorras argentinas en la lista pretende atajar el crecimiento exponencial que dicha especie esta teniendo. Se prohibe la tenencia de cotorras argentinas sino se encuentran regularizadas, así como su reproducción y comercialización. Se dice que las cotorras argentinas que viven en libertad por el territorio español resultan ser una amenaza para la fauna autóctona, además de ser un vector de enfermedades (chlamidophyla spp).

nidos cotorrasTambién esta el peligro que suponen los nidos, ya que pueden pesar más de 50 kilos y en ocasiones se construyen en postes de cableado eléctrico. Y por supuesto también llama la atención el gran ruido que ocasionan. Todo esto es un tema que actualmente crea gran polémica.

Sinceramente no sabría como resolver esta situación. Dentro de mi, existe un dilema, entiendo lo que significa una especie invasora pero también siento apego por estas especies. Mi empatía no deja de dar vueltas pues al final, Lana no deja de ser una especie exótica. Lana del Maíz mi guacamayo enano.

PD. Todas las cotorras argentinas y el periquito los he fotografiado en el transcurso de un mismo día.

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