Un chico que ha sido domesticado por su loro mascota

Llevaba un tiempo con la idea rondándome la cabeza… pero no terminaba de decidirme.

Pero un día (parecido a muchos otro antes) decidí volver a entrar en una tienda de animales, y ese día fue diferente…

Lana5mesesEl día que la vi por primera vez, Lana tan solo tenía cinco meses. Se encontraba junto con un guacamayo azul y amarillo (Ara Ararauna) y un guacamayo de las alas verdes (Ara Militar). Volaba de un lado a otro y observaba con atención a todo aquel que pasaba cerca. Cuando le vi, me cautivó su mirada y esa cabecita que giraba de izquierda a derecha a modo de péndulo.

Dicen que las compras compulsivas son lo mío. Pero tenía claro que esta vez se trataba de abrir las puertas de mi vida, de hacerme responsable de la vida de otro ser  (que por cierto viven muchos años). Por ello aquel día me fui a casa con las manos vacías, tan solo con una ilusión y una duda.

¿Qué significa “domesticar”? -volvió a preguntar el Principito. 
-Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa “crear lazos… ” 
-¿Crear lazos? -Efectivamente, verás -dijo el zorro-. Tú para mí todavía no eres más que un niño igual a otros cien mil niños. Y no te necesito. Tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo… 
-Comienzo a comprender -dijo el Principito-.

Fragmento del libro El principito. Antoine de Saint-Exupéry

 

Así pues, unos días más tarde llamé a la tienda de mascotas, había tomado una decisión, quería reservar aquel “Maracaná” que tanto me había cautivado. Pero como suele pasar en esto casos, cuando deseas mucho, mucho una cosa, algo pasa y no puede ser… la chica de la tienda me dijo que ya no tenían al “Maracaná”, ya no estaba en la voladera, por lo que era muy probable que estuviera vendido. Sin embargo me dijo que no estaba del todo segura, que llamara una vez pasado el fin de semana, por si tuviera más información (¿más información? ¿en donde podría estar si no?).

El lunes volví a llamar,… y para mi grata sorpresa: ¡el “maracaná” estaba allí! Al parecer la chica no se había fijado bien… Así es como aquella noche de lunes me encontré en casa mirando fijamente aquella bolita de plumas que giraba su cabeza a modo de pédulo

lana5meses2

Primer día en casa

Y mientras en mi cabeza, sólo rondaba una frase de aquel famoso libro:

 
¿Tú buscas gallinas? -No -dijo el Principito-. Busco amigos. 
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